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Altas temperaturas y Fenómeno de El Niño: un riesgo laboral que el SG-SST debe anticipar

Ítalo Cardona, director de la Oficina de la OIT para Países Andinos y Adriana Solano Luque, presidenta ejecutiva del CCS. Fotografía: Consejo Colombiano de Seguridad.

Ítalo Cardona, director de la Oficina de la OIT para Países Andinos y Adriana Solano Luque, presidenta ejecutiva del CCS. Fotografía: Consejo Colombiano de Seguridad.

Las altas temperaturas no son solo un asunto ambiental o de productividad. También pueden convertirse en un riesgo para la seguridad y salud de los trabajadores, especialmente en actividades al aire libre, labores con alta carga física, trabajos en zonas con poca ventilación, exposición solar prolongada o baja disponibilidad de agua.

Durante el 59 Congreso de Seguridad, Salud y Ambiente, realizado en Bogotá, el Consejo Colombiano de Seguridad —CCS— presentó un análisis sobre el impacto que el fortalecimiento del Fenómeno de El Niño podría tener en la productividad laboral del país. Aunque el estudio advierte posibles pérdidas económicas significativas, para quienes lideran el Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo —SG-SST— el mensaje central es otro: las empresas deben anticiparse a los efectos del calor extremo sobre la salud de las personas trabajadoras.

El calor también debe gestionarse como un riesgo laboral

El calor no debería verse únicamente como una incomodidad temporal. En determinadas condiciones, puede convertirse en un peligro que exige identificación, valoración y control dentro del Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo —SG-SST—.

Durante la presentación realizada en el 59 Congreso de Seguridad, Salud y Ambiente, se recordó que los efectos del calor pueden aparecer mucho antes de llegar a una situación extrema. Cuando la temperatura supera los 24 a 26 °C, la productividad laboral empieza a disminuir: se reduce la capacidad física, aumenta la fatiga, se requieren pausas más frecuentes y baja el rendimiento.

El escenario se vuelve más crítico cuando la temperatura alcanza los 33 o 34 °C. En actividades de intensidad moderada, los trabajadores pueden perder hasta el 50 % de su capacidad laboral. Además, si la temperatura corporal supera los 40,6 °C, el riesgo puede llegar a ser mortal.

El calor extremo reduce la capacidad laboral y aumenta el riesgo para los trabajadores.

Desde la perspectiva del SG-SST, estos datos son relevantes porque permiten comprender que el calor no solo afecta el bienestar general de las personas trabajadoras, sino también su capacidad para realizar una tarea de forma segura. La fatiga, la necesidad de pausas más frecuentes, la pérdida de concentración y la reducción del rendimiento pueden incidir directamente en la ocurrencia de incidentes y accidentes laborales.

De acuerdo con el comunicado del Consejo Colombiano de Seguridad, las altas temperaturas pueden incrementar el riesgo de estrés térmico, deshidratación, enfermedad renal, cáncer de piel ocupacional, enfermedades respiratorias y enfermedades transmitidas por vectores. Además, pueden afectar la concentración de los trabajadores y aumentar la probabilidad de incidentes y accidentes laborales.

La exposición puede ser más crítica en sectores como agricultura, construcción, transporte, servicios públicos, turismo, comercio, manufactura y actividades que se desarrollan en exteriores o en ambientes con alta carga térmica. Por eso, este riesgo debe analizarse según la zona geográfica, la actividad económica, las tareas ejecutadas, los horarios de trabajo y las condiciones reales de exposición.

¿Qué deberían revisar las empresas?

Ante escenarios de altas temperaturas, las empresas deberían revisar si estos riesgos están incluidos en su matriz de identificación de peligros, evaluación y valoración de riesgos. No se trata solamente de mencionar el Fenómeno de El Niño, sino de analizar cómo puede afectar las tareas reales que desarrollan los trabajadores.

Algunos aspectos que pueden revisarse son:

Controles que pueden incorporarse al SG-SST

El SG-SST permite organizar estas medidas de forma preventiva. Algunas acciones que pueden incorporarse son:

Estas medidas deben definirse según la zona geográfica, la actividad económica, las tareas realizadas y el nivel de exposición de los trabajadores.

Un tema de salud, seguridad y continuidad operacional

El comunicado del CCS también advierte que los efectos del Fenómeno de El Niño no se limitan a la salud individual de los trabajadores. Las altas temperaturas, la reducción de lluvias, el deterioro de la calidad del aire y las interrupciones en el abastecimiento de agua o energía pueden afectar la continuidad de las operaciones empresariales.

El CCS presentó recomendaciones para que las empresas incorporen los riesgos asociados al calor extremo y al cambio climático dentro de su gestión preventiva.

Un ejemplo mencionado durante la rueda de prensa permite entender mejor este reto. Ítalo Cardona, director de la Oficina de la OIT para los Países Andinos, señaló la necesidad de que las organizaciones se adapten a las nuevas condiciones climáticas y protejan a las personas en el centro de esa transformación. Esa idea puede verse incluso en el fútbol: durante el Mundial 2026, organizado en Estados Unidos, México y Canadá, FIFA incorporó pausas de hidratación en los partidos como una medida orientada al bienestar de los jugadores.

El ejemplo es potente para las empresas. Si una organización como FIFA, en un deporte con reglas y tradiciones tan arraigadas, puede ajustar la forma en que se desarrolla un partido para proteger la salud de quienes están en la cancha, las empresas también pueden revisar sus jornadas, pausas, turnos, controles operacionales y planes de emergencia para proteger a sus trabajadores frente a las altas temperaturas.

Por eso, la gestión del calor y de los fenómenos climáticos extremos no debería quedar aislada como una recomendación ambiental. Debe conectarse con la matriz de riesgos, el plan anual de trabajo, los programas de vigilancia, los planes de emergencia, la gestión de contratistas y las decisiones operacionales de la empresa.

Más de $10,6 billones en posibles pérdidas de productividad

El Consejo Colombiano de Seguridad presentó durante el 59 Congreso de Seguridad, Salud y Ambiente un estudio sobre el impacto que el fortalecimiento del fenómeno de El Niño podría tener en la productividad laboral colombiana.

De acuerdo con el análisis, Colombia podría dejar de percibir 10,69 billones de pesos en productividad entre julio de 2026 y febrero de 2027 como consecuencia de los efectos asociados a El Niño. Esta cifra equivaldría al 0,57 % del Producto Interno Bruto nacional.

El estudio también advierte que el impacto no sería igual para todos los trabajadores. Del total de pérdidas estimadas, 8,95 billones de pesos corresponderían a trabajadores informales, mientras que el sector formal asumiría costos cercanos a 1,74 billones de pesos.

Esta diferencia es importante desde la perspectiva de trabajo decente y prevención, porque en el empleo informal suele ser el propio trabajador quien deja de recibir ingresos o debe extender su jornada para compensar la pérdida de productividad. En el empleo formal, el impacto puede trasladarse a las empresas mediante reducción de horas efectivamente trabajadas, ajustes operativos o pago de horas extras para sostener la operación.

Sectores y territorios más expuestos

El análisis del CCS identifica que los efectos económicos se concentrarían especialmente en sectores con alta exposición a condiciones climáticas, trabajo al aire libre o alta dependencia de la continuidad operativa.

Desde una perspectiva sectorial, el mayor impacto recaería sobre agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca, con pérdidas estimadas en 1,93 billones de pesos. Le seguirían comercio y reparación de vehículos, con 1,85 billones de pesos, y sectores como alojamiento, servicios de comida, manufactura, transporte y construcción.

En el análisis territorial, Bogotá registraría el mayor impacto económico, con 1,42 billones de pesos en pérdidas de productividad, seguida por Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga. Sin embargo, el estudio advierte que más de la mitad de las pérdidas se concentraría fuera de las principales áreas metropolitanas, especialmente en municipios intermedios y zonas rurales dispersas.

El antecedente de la Circular 012 de 2024

Este tema no es nuevo para el Sistema General de Riesgos Laborales. En 2024, el Ministerio del Trabajo expidió la Circular 012 de 2024, mediante la cual estableció acciones de promoción y prevención en riesgos laborales en el marco de los efectos del Fenómeno del Niño.

En esta circular se llamó la atención sobre peligros asociados a temperaturas extremas por calor, radiaciones no ionizantes por exposición al sol, inhalación de gases o vapores por humo, y factores psicosociales relacionados con largas jornadas, ausencia de descanso, fatiga, estrés y disminución de la concentración.

Por eso, el análisis presentado por el CCS en el 59 Congreso de Seguridad, Salud y Ambiente debe leerse como una nueva señal de alerta para las empresas: el cambio climático y los fenómenos climáticos extremos ya tienen efectos concretos sobre las condiciones de trabajo.

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