
La Circular 019 de 2024 establece la fecha y orientaciones para la realización del Simulacro Nacional de Respuesta a Emergencias.
Circular 019 de 2024
CIRCULAR No. 019
(8 de marzo de 2024)
| PARA: | Gobernadores, Alcaldes, Coordinadores Departamentales, Distritales y Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres, Directores de Corporaciones Autónomas Regionales, Entidades Operativas, Entidades Sectoriales, Organizaciones de Cooperación Internacional en Colombia, Organizaciones de la Sociedad Civil, Comunidades y demás integrantes del Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres de la Región Caribe Continental e Insular. |
|---|---|
| DE: | HELGA MARÍA RIVAS ARDILA Directora General (E) Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres |
| ASUNTO: | Lineamientos para la preparación y alistamiento ante la primera temporada de lluvias 2024 en condiciones de debilitamiento del Fenómeno El Niño 2023-2024. |
Respetados integrantes del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres SNGRD, reciban un cordial saludo.
Como parte de las actividades de coordinación del SNGRD, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres emite la presente circular de primera temporada de lluvias del año, la cual tiene la particularidad de empezar bajo unas condiciones de debilitamiento del actual Fenómeno El Niño, con posible tránsito hacia la neutralidad, aproximadamente entre abril y mayo de 2024.
Normalmente, en la segunda quincena de marzo las lluvias tienden a ser más frecuentes en los departamentos de las regiones Andina y Orinoquía, mientras que en buena parte de las regiones Pacífica y Amazonía (con excepción del Trapecio Amazónico), se incrementan en relación con los meses anteriores. Aunque también hacia el final de marzo en diversas áreas de las zonas central y sur de la Caribe suele empezar a mostrarse una mayor frecuencia de lluvias, se señala que hacia la zona norte solamente hasta abril se evidencia el inicio de la temporada de lluvias.
En el contexto referido y ante las condiciones de debilitamiento de El Niño, es muy probable que las lluvias lleguen bajo cierta normalidad especialmente durante abril y mayo, meses en los que históricamente las precipitaciones se generalizan en el país, tal y como se evidenció en el apartado anterior.
Adicional a los fenómenos El Niño/La Niña, las condiciones de tiempo y clima del país se ven influenciadas por otros sistemas o fenómenos de corto plazo, especialmente cuando interactúan entre sí, lo que favorece un incremento abrupto de las precipitaciones o por el contrario una condición seca muy marcada.
En ese sentido, asociado a tiempo lluvioso, se destaca la presencia de ondas tropicales, las cuales suelen aparecer desde el mes de mayo aproximadamente. Dichos sistemas se forman muy cerca de las costas de África, avanzan hacia el occidente y a su ingreso al mar Caribe, suelen incrementar la probabilidad de lluvias en diversos sectores del centro y norte del país; dependiendo de las condiciones oceánicas y atmosféricas presentes en su entorno, dichas ondas pueden originar ciclones tropicales.
Orientaciones de preparación y alistamiento
Bajo estas consideraciones iniciales la UNGRD, emite las siguientes orientaciones de preparación y alistamiento:
- Articulación del Plan de Desarrollo Territorial con la EDRE/EMRE y al PDGRD/PMGRD, donde su marco estratégico y componente programático estén articulados con el plan anual de inversiones, para que se prioricen e impulsen las acciones concretas a través de la inversión de recursos, tendientes a gestionar el riesgo en los territorios.
- Revisar y actualizar la estrategia municipal de respuesta a emergencia — EMRE, considerando los escenarios de riesgo que se pueden presentar durante la temporada acorde al departamento y al municipio.
- Verificar la articulación de la estrategia municipal de respuesta a emergencia — EMRE con los planes de emergencia sectoriales, institucionales y comunitarios, así como los planes de contingencia para los fenómenos asociados a la temporada de lluvias.
- Analizar el contenido del PDGRD/PMGRD, centrándose en sus componentes de caracterización de escenarios de riesgo relacionados con la ocurrencia de los fenómenos El Niño/La Niña. Se busca identificar áreas susceptibles, elementos expuestos, posibles vulnerabilidades, así como las medidas de intervención necesarias para comprender y mitigar los riesgos, como parte de la preparación y el fortalecimiento para la respuesta a emergencias.
- Avanzar en la formulación e implementación de las acciones con enfoque prospectivo alineadas con los instrumentos de planificación territorial, con el fin de reducir los impactos de los escenarios de riesgo asociados a los fenómenos El Niño/La Niña. Garantizando la protección de la vida y seguridad de la población.
- Fortalecer las instancias de coordinación, asesoría, planeación y seguimiento a través de los Consejos Departamentales / Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres – CDGRD/CMGRD, destinadas a garantizar la efectividad y articulación de los procesos de conocimiento del riesgo, de reducción del riesgo y de manejo de desastres en el territorio.
- Identificar los puntos críticos por escenarios de riesgo y realizar el monitoreo y seguimiento en zonas urbanas y rurales, tomando las acciones necesarias para la protección de la vida y seguridad de los habitantes; de igual forma, para la protección y seguridad de animales de compañía, animales de producción y/o fauna silvestre que se encuentren ubicados en zonas de alto riesgo.
- Fortalecer la Gestión del Riesgo de Desastres como un componente indispensable en la gobernanza del territorio, de allí la importancia de que las distintas secretarías, dependencias o entidades del gobierno territorial, planifiquen y sean responsables de acciones tendientes a gestionar el riesgo de desastres, desde la órbita de su misionalidad.
- Fomentar la integración de los actores del desarrollo a nivel territorial, mediante la coordinación entre entidades públicas, privadas, comunales y comunitarias, con el fin de generar sinergias y llevar a cabo acciones conjuntas para gestionar los riesgos identificados de manera efectiva.
- Fomentar la creación de sinergias y estrategias colaborativas entre territorios contiguos para gestionar de manera efectiva los riesgos que puedan afectarlos.
- Desarrollar estrategias para fortalecer los Sistemas de Alerta Temprana (SAT) institucionales y comunitarios, estableciendo planes de mantenimiento correctivo y preventivo, así como capacitaciones con el fin de velar por el buen funcionamiento del mismo. Si el municipio no cuenta con SAT, se recomienda generar espacios de organización comunal y comunitaria para establecer y comunicar una probable situación de emergencia y desarrollar un plan que permita identificar las capacidades del territorio para implementar un mecanismo de alerta comunitaria.
- Garantizar la efectividad de la actuación interinstitucional en la respuesta a emergencias, fortaleciendo las instituciones a través de buenas prácticas de preparación tales como la actualización del inventario de capacidades del territorio, la coordinación con entidades operativas, la implementación de Sistemas de Alerta Temprana Institucionales y Comunitarios, y de medios de comunicación del riesgo, la vinculación de personal y adquisición de equipos e insumos para la respuesta (kit de maquinaria amarilla y blanca, ayuda humanitaria de emergencia, entre otros).
- Verificar el estado y la disponibilidad de recursos para la respuesta como alojamientos temporales, centros Logísticos Humanitarios, centros de reserva, entre otros.
- Desarrollar en la medida de lo posible un Sistema de Información físico y/o electrónico (mapoteca, datos poblacionales, infraestructura expuesta, entre otros) que permita a las autoridades el manejo de la información disponible para la toma de decisiones acorde con las necesidades del territorio.
- Realizar y ejecutar un plan de comunicaciones con lenguaje inclusivo externo para la comunidad garantizando que sea accesible para las personas con discapacidad y que pueda ser comprendido por las comunidades étnicas, haciendo énfasis en campañas preventivas y de conocimiento de los niveles de alerta, así como el desarrollo de un plan interno para los miembros del CMGRD (Cadena de llamadas).
- Socializar con las comunidades los protocolos de respuesta para los fenómenos asociados a la temporada de lluvias y promover la formulación y/o actualización de los planes familiares, comunales y comunitarios de emergencia, en donde se determinen las rutas de evacuación, puntos de encuentro, teléfonos de emergencia y demás acciones de preparación ante un posible evento.
- Fortalecer los Fondos Territoriales de Gestión de Riesgo de Desastres (FTGRD), como mecanismos de financiación de acciones tendientes a gestionar los riesgos. Estos deben estar constituidos, con el propósito de invertir, destinar y ejecutar sus recursos en la adopción de medidas de conocimiento y reducción del riesgo de desastre, preparación, respuesta, rehabilitación y reconstrucción. Es imperativo que la secretaría de hacienda territorial o quien haga sus veces, conozca acerca de ese mecanismo de financiación y su funcionamiento.
- Identificar los recursos disponibles en el FTGRD y si éstos corresponden al nivel de riesgos a los cuales está expuesto el territorio por la primera temporada de lluvias, adicionalmente, convocar a la junta directiva del Fondo Territorial de Gestión del Riesgo de Desastres, con el fin de asegurar las asignaciones y apropiaciones de recursos que sean indispensables para la respuesta a emergencias.
- Realizar el inventario de los instrumentos de transferencia del riesgo con los que cuente el territorio públicos y privados como los seguros de bienes públicos (calles, plazas, puentes, caminos, edificios oficiales, escuelas públicas, hospitales, cuarteles, vías públicas, entre otros); el aseguramiento agropecuario (cultivos agrícolas, pasturas, plantaciones forestales, así como las actividades pecuarias, piscícolas y acuícolas); la infraestructura para la prestación de servicios públicos entre otros; esto con el fin de identificarlos y hacerlos efectivos en caso de que se vean afectados de tal manera que no se genere duplicidad en el financiamiento de la recuperación y/o reconstrucción de esos bienes o pérdidas económicas en el caso de las actividades y activos agropecuarios.
- Solicitar a los prestadores de servicios públicos de electricidad, movilidad, alcantarillado, acueducto, aseo, entre otros, los Planes de Gestión del Riesgo de Desastres de las Entidades Públicas y Privadas, teniendo en cuenta lo establecido en el Decreto 2157 de 2017.
- Activar la cadena de llamado ante una situación de alerta en coordinación con el consejo municipal territorial y especificar las medidas de actuación.
- Estar atentos a los boletines e informes hidrológicos, climáticos y de alertas del IDEAM, respecto a la evolución y proyección de las lluvias en el país, probables incrementos en los niveles de alerta por fenómenos amenazantes asociados a tiempo lluvioso, así como por la presencia de eventos no esperados durante esta temporada.
Teniendo en cuenta estas recomendaciones, los invitamos a consultar el anexo a esta Circular, en la cual se encuentra ampliada la información de las acciones a realizar para la preparación y alistamiento ante la primera temporada de lluvias 2024.
Adicionalmente y conscientes de la vulnerabilidad territorial y el comportamiento climatológico en la heterogeneidad del territorio, se recomienda prepararse ante la probable presencia de los fenómenos asociados a tiempo lluvioso. De manera particular, se hace énfasis ante las avenidas torrenciales, fenómeno que se presenta de manera súbita y es de alta peligrosidad. La UNGRD les comparte las cuencas donde se pueden presentar, en el link:
https://storymaps.arcgis.com/stories/92be247cd0e9478095b60aec45d894cc
La cultura del reporte es clave para construir conocimiento en el país: reporte a la Sala de Crisis y a la CITEL de la UNGRD las afectaciones en el orden territorial y en los diferentes sectores. Los canales para reportar son:
- Vía email para soporte: [email protected]
- Celular (llamadas, WhatsApp): 312 5852311
- Teléfono fijo: 601 5529696 Ext. 850
De acuerdo a lo establecido en los artículos 57, 58, 59 de la Ley 1523 de 2012, los alcaldes, previo concepto favorable del Consejo Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres, podrán declarar la situación de calamidad pública en su respectiva jurisdicción teniendo en cuenta las causales descritas en dichos artículos y una vez realizada la Declaratoria se debe reportar al departamento para la coordinación, concurrencia y subsidiariedad positiva.
Si declara la situación de calamidad, el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres solicitará a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres la creación de usuario y contraseña para el acceso y diligenciamiento en la plataforma Registro Único de Damnificados – RUD. Es importante citar que la solicitud de acceso y el diligenciamiento de esta plataforma debe realizarse de manera independiente para cada emergencia que se presente en el territorio.
Cabe recordar que sólo se debe realizar la declaratoria de calamidad cuando el evento ha generado alteración intensa, grave y extendida en las condiciones normales de funcionamiento de la población, lo cual exige ejecutar acciones de respuesta, rehabilitación y reconstrucción que superan las capacidades del territorio, y así mismo permite que el Gobierno nacional de conformidad con los principios de subsidiariedad y concurrencia pueda realizar el apoyo a las entidades territoriales, mediante acciones de coordinación en materia de reducción, respuesta y rehabilitación.
Ahora bien, en caso que sea necesario suplir la necesidad de alojamiento temporal, ya sea por razones de riesgo inminente o por destrucción total o parcial de la vivienda, o que ésta se encuentre en condición de inhabitabilidad en la zona afectada, es importante recordar que podrán acceder a la ayuda de relocalización transitoria por evacuación. Para conocer los requisitos y el procedimiento para la entrega de esta ayuda, lo invitamos a consultar la Resolución 483 del 24 mayo de 2023.
En conclusión, como entidades del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, es imprescindible seguir las recomendaciones y aportar a la preparación institucional y comunitaria, así como llevar a cabo las acciones de conocimiento, reducción del riesgo y manejo de desastres que se estimen necesarias para contribuir desde su jurisdicción y competencia, a la seguridad, el bienestar, la calidad de vida de las personas y al desarrollo sostenible.
Atentamente,
Directora General (E)
Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres
Anexo Circular 019 de 2024
INTRODUCCIÓN
Como ha sido referido en diversos documentos de la UNGRD, el clima del país y en particular el comportamiento de la precipitación es bastante heterogéneo producto de la interacción de varios factores; más allá de estar modulado en buena parte por el desplazamiento de la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) de sur a norte durante el primer semestre del año y de norte a sur durante el segundo.
Estos aspectos inciden para tener en el territorio nacional zonas bastante lluviosas, como se evidencia en buena parte de región Pacífica, y de forma opuesta, otras extremadamente secas como es el caso de la Alta Guajira. A partir de esos extremos a nivel nacional, es posible también establecer diferencias en el comportamiento espacial de las lluvias en el contexto departamental e incluso en el municipal, de ahí la importancia que se tengan identificadas las áreas que usualmente registran mayores cantidades de lluvia pues es evidente la relación con la ocurrencia de fenómenos de origen hidrometeorológico.
Adicionalmente, ese tránsito de la ZCIT implica tener unas temporadas o meses de más lluvias y otras de menos lluvias, las cuales tienen ciertas particularidades dependiendo de la región, y a su vez de la ubicación de una determinada zona al interior de esa misma región.
En ese orden de ideas, climatológicamente hablando desde mediados de marzo en buena parte de regiones Andina y Orinoquía se presenta normalmente un incremento en las cantidades de precipitación y en la frecuencia; es decir, que tiende a haber más días con lluvia a lo que se registra en los dos primeros meses del año. En abril y mayo, es usual que en estas regiones se incrementen las precipitaciones siendo abundantes y frecuentes en relación con otros meses del año. En la región Pacífica y en la Amazonia (con excepción de Leticia y sus alrededores), suele también haber un incremento en relación con los meses previos, registrándose normalmente durante abril y mayo volúmenes significativos de lluvia. Para diversas zonas del centro y sur de la región Caribe, también suelen incrementarse las precipitaciones desde marzo, mientras que hacia la zona norte solamente hasta abril se incrementa un poco la frecuencia y las cantidades de lluvia.
Por lo anterior, es normal que durante abril y mayo de manera progresiva se incrementen las áreas en donde suele registrarse una mayor propensión a fenómenos de origen hidrometeorológico asociados a tiempo lluvioso como lo son: movimientos en masa, crecientes súbitas, avenidas torrenciales, inundaciones y demás.
Dicha situación, sugiere no sólo el reconocimiento de las diversas amenazas a las que se ve sometido un territorio en temporadas de lluvia, sino a su vez, la actualización continua de elementos expuestos y condiciones de vulnerabilidad, con el fin de tener más elementos para gestionar una posible condición de riesgo.
Por esta razón, deben delimitarse bien los efectos frente a las temporadas de lluvias en el contexto geográfico del país y tener en cuenta los impactos históricos que pueden traer los eventos de origen hidrometeorológico asociados a condiciones lluviosas.
1. Precipitaciones antecedentes
En relación con la lluvia antecedente, de acuerdo con la información suministrada por el IDEAM, en enero de 2024 las mayores cantidades de precipitación se registraron en áreas de región Pacífica (sur de Chocó y zona litoral de Cauca y Nariño) con volúmenes entre los 500 y los 800 milímetros (mm). Es importante también referir algunas áreas del piedemonte de Putumayo y una buena parte de Amazonas con volúmenes que se aproximaron a los 500 mm.
La disminución de las precipitaciones fue notoria en gran parte del país con volúmenes escasos o nulos en regiones Caribe y Orinoquía, así como en algunas áreas del centro y norte de la región Andina. En términos de anomalías, volúmenes muy deficitarios, entre el 60 y el 80% por debajo de lo normal en amplios sectores de regiones Caribe, Orinoquía y Andina, siendo inclusive superior a 80% en diversas áreas de dichas regiones. En región Pacífica, más allá de las cantidades referidas en el párrafo anterior, en el balance se presenta una tendencia a déficits (entre el 40 y el 60% por debajo de lo normal para la época), con excepción del centro del Chocó y del litoral de Nariño en donde las cantidades fueron cercanas a las usuales.
Durante la primera semana de febrero de forma anormal no solo por la época, sino a su vez ante un Fenómeno Niño de intensidad fuerte, se registra un incremento importante en las precipitaciones, debido en gran parte a la incidencia del paso de frentes fríos del hemisferio Norte, los cuales se aproximaron a la costa Caribe ocasionando una inestabilidad atmosférica que incluso repercutió para tener un ingreso anómalo de humedad desde la Amazonia y con ello la predominancia de condiciones lluviosas en gran parte del país en esos primeros días del mes.
Las mayores cantidades de precipitación se registraron nuevamente en el Pacífico (centro y sur de Chocó y zona litoral de Cauca y Nariño) con volúmenes entre 500 y 800 mm. Amplios sectores de la Amazonía con cantidades entre los 200 y los 400 mm. Otras zonas en donde las lluvias fueron significativas: oriente caldense, sur de Risaralda, norte de Tolima, occidente de Santander, sur de Norte de Santander, centro del Cesar y piedemontes de Cundinamarca, Meta, Casanare y Boyacá.
En diversos sectores de región Caribe, debido a la acción de los frentes, se presentaron lluvias supremamente atípicas lo que condujo a tener un febrero de excesos entre el 60 y el 80% e inclusive superiores en zonas puntuales. También de forma muy atípica en la Orinoquía los excesos fueron similares debido a ese mayor ingreso de humedad. En regiones Andina y Pacífica, aunque se registraron algunas áreas con déficits, se presentaron excesos puntuales en una buena parte de sus departamentos.
2. Estado actual del Fenómeno El Niño 2023-2024
En el contexto de los ENOS se destaca la persistencia en el calentamiento de las aguas de una buena parte del océano Pacífico tropical, como una señal representativa de las condiciones El Niño, sin embargo, de manera progresiva se señala una tendencia a la disminución del calentamiento observado durante diciembre y enero. El promedio de las anomalías del último mes señala valores un poco superiores a 1.5°C.
Teniendo en cuenta el seguimiento a los indicadores oceánicos y atmosféricos que definen la ocurrencia de El Niño, ha venido tomando fuerza la proyección de rápido debilitamiento del fenómeno.
El pronóstico de consenso realizado por científicos del Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI, por sus siglas en inglés) y del Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera de los Estados Unidos (CPC/NOAA, por sus siglas en inglés) advierten que el fenómeno pueda extenderse hasta abril con una probabilidad cercana al 75% para dicho mes. Posteriormente, durante mayo y junio se proyecta una condición neutral con probabilidades entre el 68 y el 79% respectivamente.
Adicionalmente, es importante mencionar que de forma muy atípica el océano Atlántico ha registrado de manera persistente anomalías de la temperatura superficial del mar significativas, es decir, que ha estado muy cálido, situación que podría incrementar el tránsito de ondas tropicales las cuales de manera histórica suelen aparecer desde el mes de mayo. No sobra advertir también que la temporada de ciclones tropicales que normalmente inicia el 1 de junio es altamente probable que se presente más activa de lo normal y con ello no se puede descartar la ocurrencia de un sistema «extemporáneo» o «prematuro», es decir, antes del inicio «oficial» de la temporada.
En relación con las ondas, en su tránsito por el mar Caribe suelen incrementar las precipitaciones especialmente en sectores del centro y norte del país. Dependiendo del calentamiento del océano, así como el comportamiento de los vientos y la humedad, una onda puede convertirse en ciclón tropical.
3. Predicción climática
El IDEAM a través del Comunicado Especial N° 016 SEGUIMIENTO CONDICIONES FENÓMENO EL NIÑO del 23 de febrero de 2024 ha señalado lo siguiente:
“De acuerdo con los análisis del Centro de Predicción Climática de la Administración para la Atmósfera y el Océano (NOAA, por su sigla en inglés), el Índice Oceánico de El Niño (ONI, por sus siglas en inglés) presentó el valor de 2,0 °C para el periodo noviembre-diciembre-enero (promedio trimestral centrado en noviembre de la anomalía de la temperatura superficial del mar (ATSM) en la región El Niño 3.4, indicando que continúa categorizado como un fenómeno de intensidad fuerte; sin embargo, se espera que se debilite en el transcurso de los próximos meses y que durante el trimestre abril-mayo-junio haga su transición a fase neutral.
Esta fase neutral, se espera que sea muy corta, toda vez que ha habido un aumento significativo de que la probabilidad de la fase fría del fenómeno (La Niña) se manifieste en el trimestre junio-julio-agosto y que se mantenga como la categoría predominante durante el segundo semestre de este año, con una probabilidad de ocurrencia igual o superior al 64% a partir del trimestre julio-agosto-septiembre”.
Ahora bien, en el Informe de predicción climática a corto, mediano y largo plazo del 20 de febrero de 2024, el IDEAM indica:
“… el comportamiento esperado del clima en Colombia para los próximos seis meses no solo estará influenciado por el ciclo estacional típico de la época del año, de oscilaciones de distinta frecuencia como las ondas intraestacionales y ecuatoriales, sino también por la evolución del ENSO de la actual fase del fenómeno El Niño hacia la condición Neutral.
En respuesta a ello, el modelo de predicción climática del Ideam para la precipitación estima durante el trimestre consolidado marzo-mayo/24, precipitaciones cercanas a los promedios históricos; excepto en las regiones Caribe, Andina y Orinoquía donde se prevén aumento de los volúmenes de lluvia entre el 10% y 20% con respecto a la climatología de referencia 1991-2020. Para el resto del país, se estiman precipitaciones propias de la época… Para el trimestre consolidado junio-agosto/24 se prevén precipitaciones superiores al 10% en las regiones Caribe y Andina. Para el resto del país se estiman lluvias propias para la época del año, excepto en el oeste del Meta, Caquetá y trapecio Amazónico donde se prevén déficit de precipitación entre el 10% y 20% respecto a la climatología de referencia”.
A partir de las proyecciones del IDEAM, es importante indicar de forma general cuál es el comportamiento promedio de la precipitación para marzo, abril, mayo y junio, con base en lo referido por algunos documentos del instituto, a saber:
Marzo. Marzo es un mes de transición entre la primera temporada de menores precipitaciones del año y la primera temporada lluviosa – centrada en abril y mayo – para la región Andina. En este sentido, los volúmenes de precipitación sobre esta región empezarían a aumentar con respecto a los meses de enero y febrero. En la región Pacífica persisten lluvias abundantes y tienden a ser ligeramente mayores con respecto a febrero. La Amazonia y Orinoquía colombiana presentan un incremento gradual en los volúmenes, de sur a norte.
Abril. Abril hace parte de la primera temporada lluviosa del año, época en la cual la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) se ubica en el centro del territorio nacional, favoreciendo las precipitaciones en el centro de la región Andina y Pacífica. Al oriente del territorio nacional, las lluvias dependen más de las fluctuaciones asociadas a la Zona de Convergencia del Atlántico Sur (SACZ) y el ingreso de masas húmedas procedentes del sur del continente, las cuales favorecen las precipitaciones en la Amazonia y apoyan la transición de la época de menos lluvias a la temporada de más precipitaciones en la Orinoquía especialmente en el Piedemonte Llanero del Meta. En la región Caribe, es normal que aumenten los volúmenes de precipitación con respecto a marzo, principalmente al sur de Bolívar y Cesar, así como sobre la Sierra Nevada de Santa Marta.
Mayo. Mayo hace parte de la primera temporada lluviosa del año en la región Andina, época en la cual la ZCIT se ubica en el centro del territorio nacional. Al oriente del país, las precipitaciones dependen más de las fluctuaciones asociadas a la ZCAS y del ingreso de masas húmedas procedentes del sur del continente, lo cual marca el inicio de la temporada de lluvias a lo largo del Piedemonte Llanero de la Orinoquia. Sobre la región Caribe, es normal que aumenten significativamente los volúmenes de precipitación con respecto al mes anterior, producto del paso de ondas tropicales del este — temporada de mayo a noviembre. En la región Pacífica se incrementan las precipitaciones con respecto a abril y, paulatinamente sobre la Amazonía, empiezan a disminuir los volúmenes de precipitación con respecto al mes anterior sobre el trapecio Amazónico, pero continúan en ascenso hacia el piedemonte de esta región, para alcanzar sus máximos volúmenes hacia el mes de junio.
Junio. En junio se presenta la transición entre la primera temporada de precipitaciones y la segunda temporada de menos lluvias del año, que se registra en la mayor parte de la región Andina y en el oriente de la región Caribe. En sectores del norte del país es normal que las lluvias persistan, debido a la migración paulatina de la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) desde el centro hacia el norte del país, junto con la actividad ciclónica del mar Caribe propia de la época del año. Al oriente del territorio nacional, las precipitaciones dependen más de las fluctuaciones asociadas a la migración de la Zona de Convergencia del Atlántico Sur (SACZ), la cual apoya la transición de la época de menos lluvias a la temporada de mayores precipitaciones, de mitad y parte del segundo semestre del año en la Orinoquía colombiana. En la Amazonia, se incrementan las lluvias al nororiente, mientras que descienden en amplios sectores, especialmente los que se ubican en el centro y sur de la región.
4. Posibles eventos asociados al déficit de lluvias
Aunque el Fenómeno El Niño 2023-2024 se proyecte en fase debilitamiento, sus efectos en términos de déficit de lluvias y aumento de temperaturas máximas puede seguir influenciando de forma puntual la propensión a eventos asociados a condiciones secas durante marzo y el comienzo de abril en áreas de regiones Andina, Orinoquía y Caribe. En la zona norte de esta última región, dicha propensión podría extenderse un poco más, es decir hasta final del mes de abril.
| EVENTOS | DESCRIPCIÓN |
|---|---|
| Incendios forestales | Debido especialmente a la combinación de factores como temperaturas altas, disminución de las precipitaciones y en especial por actividades del ser humano que detonan este tipo de eventos, los cuales se acentúan o propagan ante condiciones de vientos fuertes. Es probable que estos factores mantengan aún la propensión a incendios forestales durante buena parte de marzo y en el comienzo de abril, en particular, en sectores del centro y oriente de la Orinoquía, centro-norte de región Andina y diversos sectores de región Caribe. En el norte de la región Caribe podría extenderse dicha propensión hasta el final de abril. |
| Heladas | Aunque baja notoriamente la probabilidad no debe descartarse que en el comienzo de marzo aún pueda existir una propensión muy puntual. Temperaturas altas con fuerte radiación durante el día antecedente, así como una baja humedad relativa, vientos en calma y escasa nubosidad durante la noche, favorecen descensos de la temperatura en horas de la madrugada; mayor propensión particularmente en zonas entre los 2400 y 3200 m.s.n.m. del centro y norte del país. |
| Desabastecimiento hídrico | En marzo de forma puntual en algunos departamentos andinos, del Caribe y de la Orinoquía, podrían seguirse presentando condiciones propicias frente al desabastecimiento hídrico; de manera particular, en los municipios en donde se ha registrado históricamente dicha situación ante la persistencia de condiciones secas, sumado a la infraestructura con que se cuenta y otro tipo de falencias que limitan una operación eficiente y oportuna de distribución del recurso. No se descarta en abril que algunos municipios del norte de la región Caribe puedan presentar cierta propensión al desabastecimiento hídrico. |
| Sequía | Normalmente, suele presentarse dicha condición por un tema más estacional en el comienzo de año y de manera particular en áreas del centro y norte de la región Caribe, por lo cual durante marzo y parte de abril debe considerarse esta amenaza en estas zonas. |
5. Posibles eventos asociados a excesos de lluvia
De acuerdo con las proyecciones del IDEAM y la estacionalidad de las lluvias para el país que indican que abril y mayo son meses lluviosos en gran parte del territorio, es altamente probable que se incrementen progresivamente los eventos asociados a tiempo lluvioso. Así mismo, que en el acumulado de eventos de la temporada sobresalgan estos eventos sobre los asociados a condiciones secas o de menos lluvias.
| EVENTOS | DESCRIPCIÓN |
|---|---|
| Crecientes súbitas | Se sugiere monitoreo permanente, especialmente en los ríos de pendiente moderada a fuerte de región Pacífica y los del piedemonte de la Orinoquía y de la Amazonía, así como las áreas de vertiente de los departamentos andinos pues ante lluvias fuertes de corta duración y condiciones antecedentes que impliquen humedad en los suelos aumenta la propensión de crecientes súbitas. Especial atención a las zonas en donde históricamente se ha presentado una mayor cantidad de este tipo de eventos. |
| Movimientos en masa | La persistencia de tiempo lluvioso en zonas mencionadas en el anterior ítem, ocasiona la saturación de los suelos generando inestabilidad en los taludes en zonas de altas pendientes, por lo que se recomienda realizar actividades de monitoreo continuo, especialmente en aquellas zonas que se hayan identificado históricamente con ésta problemática. En mayo y junio dicha propensión se extendería a las zonas de vertiente de la Sierra Nevada de Santa Marta. |
| Avenidas torrenciales | Por definición, es un flujo muy rápido a extremadamente rápido de detritos saturados, no plásticos (Índice de plasticidad menor que 5%), que transcurre principalmente confinado a lo largo de un canal o cauce con pendiente pronunciada (Hunger, 2001). Es uno de los fenómenos más peligrosos debido a sus características de ocurrencia súbita, altas velocidades y grandes distancias de viaje. Este tipo de fenómeno es característico de las zonas que suelen presentar una amenaza alta por movimientos en masa; particularmente en esas áreas que han presentado eventos históricos asociados a torrencialidad, es necesario mantener el monitoreo constante, de manera especial en suelos que puedan tener cierto grado de saturación por lluvias antecedentes. Al igual que los movimientos en masa, mayor propensión entre abril y el final de la temporada a mediados de junio. |
| Vendavales | Se asocian a cambios bruscos de temperatura. Ocurre principalmente bajo condiciones de humedad antecedente, con un día en el que las temperaturas aumentan súbitamente, lo que da lugar a nubes de gran desarrollo vertical, predecesoras de lluvias fuertes de corta duración entre un periodo seco o menos lluvioso y un periodo húmedo. En la fase de preparación se recomienda identificar las infraestructuras que requieren ser aseguradas y asegurarlas. |
| Tormentas eléctricas | Se caracteriza por la aparición de rayos y el sonido de truenos. La intensa humedad hace que el ambiente se torne inestable lo que desencadena nubes de gran desarrollo vertical (tipo cumulonimbus), las cuales tienen la capacidad de generar tormentas y eventos extremos de precipitación. Se espera una mayor actividad en frecuencia y duración, particularmente durante abril y mayo. |
| Granizadas | Es un tipo de precipitación de partículas irregulares de hielo. Se forma en tormentas intensas bajo características de inestabilidad que conducen a nubes de gran desarrollo vertical. En la fase de preparación se recomienda identificar las infraestructuras que requieren ser aseguradas y asegurarlas, así como limpieza de canales. Mayor probabilidad de ocurrencia también durante abril y mayo. |
| Niebla | Asociada a las condiciones atmosféricas que afectan la visibilidad a menos de 1 km; en las carreteras, generan una mayor probabilidad de accidentes de tránsito. Se recomienda identificar a nivel departamental tramos de mayor accidentalidad vial y poner en marcha medidas de prevención para la seguridad vial. |
6. Sectores expuestos
A continuación, se presentan los sectores expuestos durante la temporada.
| SECTOR | DESCRIPCIÓN |
|---|---|
| Transporte | Durante abril y junio es probable un incremento progresivo en la propensión a eventos con afectación de vías terrestres por desestabilización de laderas y afectación fluvial por niveles de los ríos. De igual forma, por posibles movimientos en masa y afectación marítima por empalizadas. En la Pacífica, durante todo el periodo se esperan condiciones de precipitación y niveles de los ríos con posibles afectaciones al sector transporte. |
| Agropecuario | Afectación por inundación de hectáreas con cultivos que requieren poca agua. Así mismo, ante la persistencia de las precipitaciones o presencia de eventos extremos ocasionados por lluvias fuertes, pueden verse afectados espacios de desarrollo para el crecimiento de diferentes especies de animales, bien sea para medios de vida o se trate de mascotas. Propensión al desarrollo de plagas. |
| Ambiente | Pérdida de bosques y biodiversidad o migración de especies de fauna por eventos asociados a condiciones secas (incendios forestales, sequías) y/o por tiempo lluvioso (inundaciones, movimientos en masa). |
| Agua y Saneamiento | Acueducto: racionamiento de agua o desabastecimiento debido a la calidad del agua o daños en infraestructura de acueductos por los posibles movimientos en masa. En zonas de pocas precipitaciones en el norte de región Caribe, son probables afectaciones por desabastecimiento en marzo y abril, especialmente en acueductos veredales con poca infraestructura.
Alcantarillado: la cantidad de lluvia puede superar la capacidad del alcantarillado pluvial. Aseo: afectación por posibles movimientos en masa en rellenos sanitarios o disminución de la frecuencia en la recolección de residuos por daño en vías de acceso a los rellenos sanitarios. |
| Salud | Aumento de vectores que facilitan el incremento de enfermedades (IRA, EDA, Zoonosis, entre otros) en la población en general. Los servicios de salud se pueden ver afectados si la infraestructura donde prestan el servicio sufre daños ante la ocurrencia de una determinada emergencia por la temporada de lluvias. |
| Minero energético | Incremento de los niveles de los embalses, que pueden generar episodios de inundaciones aguas abajo debido al mayor caudal de salida del flujo de agua. Se recomienda realizar descargas de agua de manera controlada y vigilar la posible obstrucción de túneles de salida ante la posibilidad de presencia de material vegetal y rocas que los taponen. |
| Vivienda | Afectación de la infraestructura debida a vendavales, inundaciones, avenidas torrenciales y movimientos en masa. |
| Educación | Debido a la ocurrencia de algún evento extremo ocasionado por tiempo lluvioso, los servicios educativos se pueden ver afectados, si la infraestructura se ve averiada o su accesibilidad es limitada. |
| Cultura | Los servicios culturales se pueden ver afectados si la infraestructura se ve averiada o su accesibilidad es limitada ante las condiciones de tiempo adverso. |
| Turismo, Comercio e Industria | La afectación recae sobre el acervo productivo (edificaciones, maquinaria y equipos, repuestos e insumos, productos terminados y mobiliario) debida a inundaciones, movimientos en masa y avenidas torrenciales, principalmente. |
7. Recomendaciones generales para departamentos, distritos y municipios
- Activar el CDGRD/CMGRD en su territorio.
- Realizar comités de conocimiento y manejo de desastres para identificar los escenarios de riesgo que se presentan en la temporada, entre los que se encuentran:
Por condiciones de tendencia seca Por condiciones lluviosas - Desabastecimiento de agua para acueductos
- Desabastecimiento de agua para cultivos
- Desabastecimiento de agua para animales
- Incendios forestales
- Heladas
- Bajos niveles de los ríos que pueden dificultar el transporte fluvial y generar muerte piscícola
- Inseguridad alimentaria
- Escenario de riesgo por movimientos en masa
- Escenario de riesgo por inundaciones
- Escenario de riesgo por vendavales
- Escenarios de riesgo avenida torrencial
- Escenarios de riesgo por erosión fluvial
- Revisar y/o ajustar la estrategia departamental/municipal de respuesta a emergencia.
- Activar el protocolo de monitoreo y seguimiento con relación de los escenarios de riesgos identificados, para lo cual se recomienda:
- Mantener el monitoreo de la información y alertas provenientes de IDEAM y la UNGRD.
- Realizar monitoreo y seguimiento en campo de puntos críticos por escenarios de riesgo.
- Identificar los sectores -urbanos y rurales- de mayor susceptibilidad a los fenómenos según su contexto territorial, y evaluar conjuntamente con las entidades del CDGRD/CMGRD los efectos que pueden presentarse durante la temporada.
- Mantener un inventario de puntos críticos de vías secundarias y terciarias.
- Desarrollar estrategias para fortalecer los Sistemas de Alerta Temprana (SAT) teniendo en cuenta las siguientes consideraciones:
- Actualizar en la Estrategia Municipal, Distrital o Departamental de respuesta el directorio de cadena de llamado según el orden y medio de comunicación para activar los CMGRD — CDGRD en caso de emergencias.
Mecanismos de Alerta Comunitaria
- Conocimiento del territorio: Marque las zonas de peligro que la comunidad conoce.
- Monitoreo: Identifique sitios de montaña y ríos para realizar el monitoreo comunitario con miras y pluviómetros artesanales elaborados por la comunidad.
- Difusión de la Alerta: Identifique las personas y números de celular o chat para emitir la alerta comunitaria, uso de sirenas de entidades operativas, perifoneo, emisoras.
- Capacidad de Respuesta: a) Identifique y señalice las rutas de evacuación hacia el punto de encuentro. b) Identifique las personas encargadas de dirigir la comunidad hacia los puntos de encuentro en caso de evacuación en coordinación con las entidades operativas presentes en la zona. c) Socialice en la comunidad el SAT y las formas de comunicación para las indicaciones de retorno después de una evacuación.
Para el desarrollo de monitoreo comunitario puede consultar las cartillas UNGRD.
Si el territorio no cuenta con Sistema de Alerta Temprana — SAT:
- Fortalezca la organización comunitaria para establecer y comunicar una probable situación de emergencia.
- Desarrolle un plan que permita identificar las capacidades del territorio para implementar un mecanismo de alerta comunitaria.
- Realice monitoreo en ríos o puntos críticos identificados por la comunidad donde se pueden presentar bajos niveles de los ríos que puedan generar desabastecimiento hídrico, movimientos en masa, inundaciones, avenidas torrenciales, según la zona donde se encuentre con el fin de establecer el inicio de la alerta temprana para acciones de respuesta en caso de la inminencia y/o ocurrencia de un evento.
- Realice visitas a zonas de alta vulnerabilidad y socialice con las comunidades las señales de peligros, medidas preventivas y los datos de contacto de las oficinas de emergencia que funcionen 24 horas.
Si el territorio cuenta con un Sistema de Alerta Temprana – SAT:
- Establezca planes de mantenimiento correctivo y preventivo con el fin de velar por el buen funcionamiento del sistema.
- Revise los estudios de riesgo municipales, departamentales y sectoriales; identificación de zonas para reasentamiento, priorización de acciones para la preparación de la respuesta y reducción del riesgo de desastres, teniendo en cuenta el ordenamiento del territorio alrededor del agua.
- Socializar los niveles de alerta con el sistema municipal y departamental de gestión del riesgo de desastres para tomar las medidas de actuación y apropiación con la comunidad por medio de la comunicación externa.
- Actualizar el mapa de actores:
- Organismos operativos.
- Fuerza pública.
- Entidades descentralizadas y centralizadas.
- Empresas prestadoras de servicios públicos.
- Representantes de Juntas de Acción Comunal.
Realice el directorio de los miembros del sistema municipal/departamental para la gestión del riesgo de desastres.
- Actualizar el inventario de capacidades del sistema departamental/municipal.
- Revisar su plan municipal/departamental para la gestión del riesgo desastres y actualizar las acciones prospectivas como:
- Realizar un trabajo conjunto con los miembros del sector ambiental y la Autoridad Ambiental correspondiente para el monitoreo y limpieza de los cuerpos de agua, principalmente aquellos que puedan afectar a la población o a los sistemas productivos.
- Establecer turnos para fines de semana y festividades, de manera que se cuente con un alistamiento institucional OPORTUNO Y EFECTIVO 24 horas durante la temporada.
- Verificar el correcto funcionamiento de la planta de tratamiento de agua y los demás servicios básicos del municipio.
- Motivar a las comunidades para que adelanten el desarrollo de Planes familiares y comunitarios de Emergencia, que les permita estar preparados y saber cómo actuar frente a un posible evento.
- Realizar ejercicios de simulación y/o simulacros con las comunidades expuestas a riesgos, de manera que las personas identifiquen el sistema de alarma, los sitios seguros y puntos de encuentro en caso de una emergencia.
- Realice una reunión de la junta directiva del fondo departamental/municipal para la gestión del riesgo de desastres y revise los Fondos de Gestión del Riesgo.
- Solicite a los prestadores de servicios públicos los planes para la gestión del riesgo de desastres actualizados que habla el Decreto 2157 del 2017 para el servicio de electricidad, movilidad, alcantarillado, acueducto, aseo, entre otros.
- Desarrollar un plan de comunicaciones externo e interno:
- Externo, para los municipios, comunidad JAC y JAL, medios de comunicación.
- Interno, para los miembros del sistema departamental/municipal para la gestión del riesgo de desastres.
- Socializar las Estrategias Municipales, Distritales y Departamentales para la Respuesta a Emergencias y los protocolos de respuesta por los medios de comunicación locales, de manera que las comunidades conozcan las medidas previstas y las rutas para solicitar apoyo.
- En relación a medidas de reducción del riesgo:
- Establecer con las instituciones públicas, privadas y comunitarias, principalmente con las instituciones educativas y entidades de salud, un plan de revisión estructural, de manera que puedan detectarse situaciones de riesgo y corregirse antes del inicio de la temporada.
- Acelerar medidas de mitigación que estén en proceso y realizar mantenimiento de la infraestructura, vías, puentes, etc.
- Destinar recursos provenientes de los fondos territoriales de gestión del riesgo de desastres, a la ejecución de medidas de reducción del riesgo (limpieza de canales y otras medidas de mitigación a través de soluciones basadas en la naturaleza), de acuerdo con los programas establecidos en el Plan Municipal de Gestión del Riesgo, el Plan de Ordenamiento Territorial y el Plan de desarrollo municipal.
- En relación a medidas de prevención del riesgo:
- Coordinar con las empresas de servicios públicos la difusión de campañas educativas y de limpieza de ríos y canales de aguas lluvias.
- Coordinar con las autoridades ambientales la articulación entre los Planes Territoriales de Gestión del Riesgo y la integración de la Gestión del Riesgo de Desastres con los Planes de Ordenamiento y Manejo de Cuencas (POMCAS), los Planes de Ordenamiento y Manejo de la Unidad Ambiental Costera (POMIUAC), (PGAR) con los Planes de Gestión Ambiental Regional y demás instrumentos de planeación ambiental, de manera que estos aporten a la Gestión del Riesgo de Desastres.
- En relación a medidas de protección financiera:
- Revisar en su territorio la disponibilidad de instrumentos de transferencia del riesgo (tipos de seguros: agropecuarios, climáticos, aseguramiento de cultivos, créditos y auxilios al producto, entre otros) en el mercado financiero, para adquirirlos oportunamente e incentivar su uso en la comunidad y el sector público y privado.
- Respecto al procedimiento para solicitar apoyo a la UNGRD:En caso de una situación de emergencias donde la emergencia supere la capacidad de respuesta del nivel local y departamental, se podrá gestionar ante la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgo de Desastres -UNGRD- el apoyo, soportado en la solicitud del CDGRD y/o CMGRD, la afectación en personas, bienes y servicios referidos en una Declaratoria de Calamidad Pública.
- Entrega del reporte preliminar de situación y afectación a la UNGRD. Para ello la UNGRD cuenta con la CITEL, la cual funciona las 24 horas y se puede contactar al correo electrónico [email protected] y los teléfonos 601 5529696 Ext. 735 – 850 y 312 5852311.
- Realizar la cadena de llamado para convocar a los integrantes de los CDGRD y/o CMGRD.
- Evaluar las capacidades de respuesta de los sistemas territoriales de GRD.
- Proyectar, aprobar por parte del CDGRD y/o CMGRD y firmar la Declaratoria de Calamidad Pública — DCP por parte del señor Gobernador(a) y/o Alcalde(sa).
- Publicar por los diferentes medios disponibles la Declaratoria de Calamidad Pública.
- Elaborar y aprobar el Plan de intervención por servicio básico de respuesta por parte del CDGRD y CMGRD e incluir alcance y vigencia contemplada en la Declaratoria de Calamidad Pública.
- Elaborar el Plan de Acción Específico — PAE por parte del CDGRD y/o CMGRD e incluir el alcance y vigencia contemplada en la Declaratoria de Calamidad Pública.
- Enviar a la UNGRD copia de la Declaratoria de Calamidad Pública – DCP, acta del CDGRD y/o CMGRD y Plan de Acción Específico de Recuperación.
- Solicitar la apertura del Registro Único de Damnificados – RUD y Registro Único Nacional de Damnificados – RUNDA y realizar el respectivo registro.
Una vez se supere la emergencia en el territorio se debe declarar el Retorno a la Normalidad en reunión del CDGRD y/o CMGRD mediante Decreto en el marco del Art. 64° de la Ley No. 1523 de 2012.
Identifique los comités locales de discapacidad de sus municipios, establezca reuniones con ellos y presente esta Circular para que esta población y sus familias puedan prepararse en caso de posibles emergencias. Revise que las rutas de evacuación y los sistemas de alarma sean accesibles para personas con discapacidad.
Identifique las comunidades étnicas presentes en su territorio (comunidades indígenas, comunidades NARP y comunidades Rom), establezca contacto con el representante de estas comunidades, presente la circular y cree un canal de comunicación eficiente con ellos para que puedan acceder a la información necesaria para prepararse en caso de eventuales emergencias. Sugiera que revisen dentro de sus territorios rutas de evacuación y puntos de encuentro.
8. Recomendaciones sectoriales
| SECTOR | RECOMENDACIONES |
|---|---|
| Sector Ambiente y Desarrollo Sostenible |
|
| Sector Salud y Protección Social |
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| Sector Minas y Energía |
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| Sector Agropecuario |
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| Sector Transporte |
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| Sector Vivienda, Agua y Saneamiento Básico |
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| Sector Infraestructura |
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| Sector Educación |
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| Sector Comercio, Industria y Turismo |
|
| Sector Tecnología de la Información y las Comunicaciones |
|
| Empresas Privadas |
|
| Medios de Comunicación |
|
9. Recomendaciones a la comunidad
- Estar atento a la información proveniente de IDEAM, UNGRD, CDGRD, CMGRD, Juntas de Acción Comunal y Entidades Operativas (Cruz Roja, Bomberos, Defensa Civil, Fuerzas Militares y Policía Nacional), sobre condiciones de riesgo que se puedan presentar durante esta temporada.
- Organizar y monitorear en su comunidad, si tiene un riachuelo o canal cercano; verifique el cambio de nivel y notifíquelo bien por niveles muy bajos o niveles muy altos. Si vive en zona de ladera verifique cualquier cambio en el terreno y dé aviso.
- Motivar a sus vecinos a desarrollar planes comunitarios de emergencia, donde se coordinen roles y responsabilidades con el fin de informar a la comunidad y dirigir las actividades, en caso de presentarse alguna emergencia asociada a fenómenos hidrometeorológicos.
- Alistar con su familia el maletín o mochila de emergencias en el cual disponga de: copia de los documentos de identidad del grupo familiar, y bienes, un cambio de ropa para cada integrante, conserve alimentos como enlatados y agua, linterna, silbato, radio con pilas, botiquín, impermeables, una manta, entre otros. Manténgalo en un lugar de fácil acceso para todos los integrantes de la familia.
- Alistar el kit de emergencia de sus animales de compañía en caso de tenerlos, en donde incluya agua limpia y alimento (para al menos 5 días, por cada animal), copia del carné de vacunación actualizado, historia médica, contacto de médicos veterinarios en la zona, botiquín de primeros auxilios, medicamentos especiales que requiera el animal, elementos de aseo, artículos para manejo (correa o arnés, bozal, cobija o manta abrigadora, platos para el agua y/o comida, juguete pequeño, periódico, bolsas plásticas) entre otros.
- Asegurar muy bien el techo, tejas y láminas de zinc y en general los objetos que podrían ser arrastrados por la fuerza de vientos intensos, asociados a vendavales.
- Identificar los números de emergencias y reportar alguna novedad. Conservar los siguientes contactos en su teléfono celular: Cruz Roja 132, Defensa Civil 144, Bomberos 119, Emergencia Nacional y Policía 123, Policía de Tránsito y Transporte 767.
- Revisar, ajustar, cambiar o limpiar los techos, canales y canaletas para evitar inundaciones y otras afectaciones en las viviendas.
9.1 Comunidad que vive en zona urbana
- Realizar campañas de limpieza de canales o ríos que cruzan espacios poblados, así mismo en las viviendas verifique el estado de las canaletas, realice la limpieza requerida, recolección de residuos sólidos y reforzamiento en techos, de manera que puedan soportar vientos fuertes.
- Establecer mecanismos comunitarios de soporte de agua potable, vigile el estado y la limpieza de tanques de almacenamiento, de manera que no se genere un riesgo mayor para la salud.
- Informar a las autoridades sobre señales de peligro o cambios importantes que permitan la emisión de alertas oportunas relacionadas con fenómenos hidrometeorológicos.
- Si vive cerca de ríos o laderas, estar muy atento, en caso de identificar cambios anormales (ruidos, caída de material, cambio de color en el agua, disminución importante del caudal del río, etc.) informar a las entidades operativas y estar muy atento con sus vecinos, por si es necesario evacuar de manera preventiva.
- Evitar comprar, alquilar o invadir zonas ubicadas en el cauce de los ríos, laderas o espacios con suelos inestables, su vida y la de su familia están en riesgo cuando habitan estos sitios.
- Evitar botar o acumular escombros en sitios no autorizados, podrían generar deslizamientos así mismo ser arrastrados con las lluvias hasta los cauces de ríos y quebradas y generar represamientos.
9.2 Comunidad que vive en zona rural
- Realizar campañas de limpieza de los terrenos y espacios comunes, para mantener las vías de evacuación libres y disponibles en caso de evacuación.
- Realizar mantenimiento preventivo de acueductos veredales y los sistemas de recolección de aguas lluvias y/o alcantarillados. Se recomienda realizar mantenimiento preventivo de redes de conducción de agua, sistemas de riego y de pozos sépticos con el fin de evitar la generación de deslizamientos especialmente en zonas de alta pendiente, cuyo factor detonante se pueda ver asociado con inadecuado manejo de la escorrentía superficial.
- Evitar que el lecho de los ríos y canales se llene de sedimentos, troncos o materiales, en caso de observar un posible represamiento del mismo reporte de inmediato a las Entidades Operativas (Bomberos, Cruz Roja, Defensa Civil, Guardia Indígena) y al Coordinador de Gestión del Riesgo de Desastres de su municipio.
- Revisar que los equipos de alarma funcionen correctamente.
- Mantener herramientas como machetes, azadones y bate fuegos, con los cuales se puede apoyar a las autoridades a combatir incendios forestales.
- Evitar prácticas inadecuadas de agricultura como quemas de basura o de material vegetal para generar renovación de cultivos.
- Protegerse del sol y asegurarse que los animales puedan protegerse también.
- Almacenar agua suficiente para consumo de personas y animales.
- Reforzar protocolos veterinarios y de sanidad animal.
- Considerar establecer reservas de pastos y otras formas de alimentación animal suplementaria.
- Monitorear el boletín agrometeorológico del IDEAM, como herramienta en los procesos de planificación de temporadas de siembra y cosecha.
- Ante los riesgos que afectan los cultivos y/o los animales, prepárese para enfrentarlos, adquiriendo coberturas financieras, como el Seguro Agropecuario: Este seguro protege el patrimonio del productor frente a riesgos tales como sequías, heladas, plagas, enfermedades, entre otros.
Recuerden: El compromiso de los integrantes del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SNGRD) es conocer y reducir el riesgo, así como manejar desastres, por esto es importante seguir las recomendaciones y aportar a la preparación institucional y comunitaria, ejecutando las acciones de conocimiento, reducción del riesgo y manejo de desastres que se estimen necesarias para contribuir desde su jurisdicción y competencia a la seguridad, el bienestar, la calidad de vida de las personas y al desarrollo sostenible.
Circulares recientes sobre Simulacro de Respuesta a Emergencias
Notas a la Circular 019 de 2024
La Circular 019 de 2024 fue expedida por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) el 8 de marzo de 2024 y estableció lineamientos para la preparación y alistamiento ante la primera temporada de lluvias de 2024, en condiciones de debilitamiento del Fenómeno El Niño 2023-2024.
La Circular 019 de 2024 no fue publicada en el Diario Oficial.
Esta circular tenía un ámbito de aplicación temporal, a la fecha se encuentra derogada por cumplimiento del plazo y se conserva en SafetYA únicamente como referencia histórica.

